(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 23 de febrero de 2010)
Sentado en la azotea, mientras escuchaba una y otra vez a su venerado Bruce Springsteen, observaba las evoluciones de una mosca majadera a su alrededor, y pensaba, revivía más bien, su ayer no tan lejano; así, sin dejar de soltar una sonrisa, allí estaba auscultando el seno de su primer amor, acariciando la tez de su madre, riendo a carcajada limpia con sus amigos, birlando una naranja del naranjero, jugando al escondite de las caricias, en fin, abrazando a su mundo feliz. Sin embargo, poco le duró su alegría, porque la mosca intentó entrar en su boca y de un sopapo la dejó estampada a la altura de su barbilla: como siempre la discordia de la vida. Y se dijo: Ni con la memoria te dejan ser feliz. Pero muy pronto se convenció de todo lo contrario, justo cuando su niño llegó, lo abrazó y le dijo: Papá, tu barba picante ha matado una mosca.
Fue mirando una a una las huellas de su pasado, sin olvidar las futuras que eran las que le importaban. Vio en todas ellas una flor y una canción, y así fue emparejando a la de un ciclamen con Hotel California de Eagles, un clavel amarillo con Imagine de John Lennon, una gerbera roja con Love me tender de Elvis Presley y una rosa blanca con Everybody Hurts de R. E. M.Y fue en ese momento cuando decidió felicitar la Navidad a sus amigos haciéndole mención a sus juegos de flores y música y palabras.
(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 22 de diciembre de 2009)
Desde las primeras horas de la mañana, como siempre, en la esquina, junto al bar, apoyado sobre el hombro derecho y tambaleándose a menudo, su mirada se desparramaba como haciendo círculos concéntricos, aquí y allá, aunque las más de las veces tras la figura de una mujer, de cualquier mujer, a ver si como por ensalmo podía ser la suya, la que fue y le dio hijos y felicidad y amor a destajo durante años hasta que al alcohol pudo más que él. Sin embargo, nunca la encontraba el hombre, aunque infinidad de veces se confundía, y entonces dejaba traslucir ante la de turno una sonrisa babosa, bobalicona y servil; también, en ocasiones, se acercaba a la mujer que creía la suya, se arrodillaba a duras penas, alzaba los brazos como clamando al cielo y al mismísimo Dios y decía: Perdóname, esposa mía, te juro que ya nunca más volveré a beber; pero luego, cuando la realidad se imponía, se derrumbaba una vez más y caía al suelo derrotado, sin resuello aparente para poderse levantar, casi siempre con los pantalones meados.
En este día tan especial para ti, cuando cumples 23 años, mamá y papá sólo pueden decirte que constituyes lo más hermoso de nuestras vidas, por eso, brindamos por ti y por nosotros: por ti por tu existencia, por nosotros por tu existencia. No creemos que hayan padres tan orgullosos de un hijo como nosotros, y no por nada, y no por el simple hecho de ser padres, y no porque hayas alcanzado cotas inimaginables en tu trayectoria académica, sino porque como persona eres insuperable, y no lo decimos sólo nosotros, hijo, sino todos aquellos que han tenido la oportunidad de conocerte: gracias por ser tú, como eres, como has querido ser. Si es una golosina de Dios ser madre o padre, nosotros, desde que naciste aquella madrugada del 2 de diciembre de 1986, no hemos dejado de tener nuestras bocas dulces. ¡Qué suerte, Dios, ser padres de un hijo como tú! Qué pases un feliz día, mi amor, y que cumplas muchísimos años llevando siempre por bandera tu excelsa personalidad. Te queremos,
(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa El correíllo el día 27 de octubre de 2009)
http://www.goear.com/files/external.swf?file=0be52b8 Quería sonreír, pero no podía. Su cara dejaba traslucir un puñado de rictus hermosos, a pesar de tantas cicatrices recientes. En su silla de ruedas, giraba una y otra vez a lo largo de la habitación, de la alcoba que aún era de los dos. Un silencio pesado invadió la escena. Una mosca apareció de repente queriendo buscar la salida por la única bombilla que los alumbraba. Él, arrimado a la pared, con su cabeza gacha, no se atrevía a mantenerle la mirada, quizás mostrando su falta de valor. Entonces, ella se acercó mucho más, se puso bajo su cara, tomó sus manos y lo miró con serenidad, y con tristeza, tal vez con compasión, y le dijo: Vete si quieres, abandóname ahora si lo deseas, porque ya nunca podré ser la mujer que fui, pero al menos no te olvides de mis besos de enamorada. El telón cayó de repente, o fue la luz que el cobarde apagó antes de salir para no regresar jamás. Alguien escuchó un solo y tenue llanto en aquella ocasión, nada más, que después se repitió durante infinidad de años, siempre a la misma hora, con las campanadas de la medianoche.
(Escrito y leído el día 19 de octubre de 2009 en el III Memorial Dolores Campo Herrero)
Yacía sobre un camastro arrinconado en el ángulo recto que formaban dos de las paredes de su mísero cuarto. Tapado hasta el mismo cuello con una manta rucia y maloliente, sus ojos desprendían aún, quizás, un destello de ilusión, por el contrario, cuando sacó una de sus manos escondidas portando un librillo amarillento que dejó caer al suelo a propósito, supimos todos, sin el menor atisbo de duda, que había optado por dejarse morir. Y así fue.
(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa “El Correíllo" el día 29 de septiembre de 2009)
La vida es una cosa de pelotas en sus más variadas formas, aunque siempre redondas, porque así les salen las cosas, redondas, a los que gobiernan u ostentan el poder de alguna u otra manera y en mayor o menor grado ante el resto del común de los mortales, que no dejamos de ser casi todos, pobres idiotas que hasta nos creemos parte de un mundo donde ellos, los prebostes, nos van hurtando con el disimulo de que están ahí para defender los intereses generales o de la comunidad.
Qué cosas dice y escribe uno a veces. Quizás sea el recorrido de la vida, o el cansancio del camino andado. Pero está claro, la vida es una cosa de pelotas: a veces de baloncesto, donde unos grandullones llenos de ahínco y bondad, nos convierte en seres felices durante un buen rato, o de fútbol, menos grandes y con menos ahínco y bondad: ¡qué diferencia de deportistas, de personas!; en otras ocasiones, y atendiendo a la forma redonda de las dichosas pelotas, caemos en la cuenta de cómo se dan lindos y espeluznantes pelotazos que al final siempre pagan los mismos, y encima sin pelota de clase alguna; abundando, queriendo ver pelotas por todas partes, alucinando quizás por tanta parafernalia vital, cae uno en la cuenta de cómo las potencias del mundo se la pasan unas a otras para que prevalezca el negocio a costade no querer rebajar el CO2, porque al parecer el futuro no importa, sólo el presente, y no digamos nada, sin ir tan lejos, sobre la forma de quemarse mutuamente por aquí en pos del poder, sin importarles si nos estamos quedando atrás respecto a otros países en superar la dichosa recesión económica: nada de aportar todos su grano de arena.
En fin, pero no todo es tan negativo, aunque sigan siendo asuntos de pelotas de la vida. Dicen por ahí, verbigracia, que España es el líder del empleo verde, aunque igual han querido decir que los cuatro millones de parados están verdes; también que en Irán los maniquíes han de estar con velos y sin curvas, será para no ver tantos desechos y rebajar el número de accidentes de tráfico; además, según el tal Chávez, la ONU ya no huele a azufre, sino a esperanza, aunque habría que ver si esa esperanza va con minúscula o mayúscula; encima hay quien niega que lo de república bananera sólo se da ahora en Honduras, cuando hay tantos lugares donde se cultivan las bananas; para más inri Juanes, Olga Tañón, Bosé y Romero se extrañan de que las dictaduras sean todas iguales: ilusos; incluso que los obispos salgan con que el Estado se debe abstener de intervenir en los asuntos de las instituciones religiosas, curioso; y finalmente que ya, desde ayer, está en las farmacias la píldora poscoital y que, al parecer, sirve también para los pacientes de los tránsfugas de todos los partidos después de una moción de censura, y hasta puede ser, me lo creo a pie juntillas, aunque a estos les sale mucho más cara que los 20 euros, seguro.
¡Mira que hay que tener pelotas! Con razón yo no entiendo nada. Estoy pensando en hacerme gótico, la verdad.
Novelas: Una orla para todos (1988), La calle de la Concordia (1989), El cernícalo (1989 y 2013), El roble del olvido (1991), El eucalipto azul (por entregas, 1992/1993), La sombra de los grillos (por entregas, 1993), El amigo de humo (por entregas, 1994), Alguien cabalga sobre su seno (1996), Una rosa en la penumbra (2007) y Cualquier día de madrugada (2019). Cuentos: El caudillo de las sombras (1992) y La feria de los lindos sueños (2006), además de relatos en Narrativa Canaria Última (1987 y 2001), Retablo y Geografía de Cuentos Canarios (1993), en la antología de relatos vasco-canaria 2.050 km. de palabras (2006) y en distintos medios literarios y de prensa. Premio Benito Pérez Armas de edición 1988 con El cernícalo. Finalista en los premios de novela Benito Pérez Armas 1986 (Una orla para todos), Ateneo de Valladolid 1986 (El roble del olvido), Pérez Galdós 1988 (La calle de la Concordia) y Benito Pérez Armas 1998 (El inválido del obelisco). Premiado en el II Concurso de guiones radiofónicos de RNE con el programa Grafías al Viento. Programas de radio: Grafías al viento, Narraciones al atardecer, Música y poesía y América canta.