11 mayo, 2010

La llamada de la triste verdad


(Ilustración: Sileno Borracho/Peter Paul Rubens)


(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 11 de mayo de 2010)


Aquel viernes llegó ilusionado a su casa después del trabajo. Entró silbando, tiró sobre el sofá el maletín donde nunca llevaba papeles sino bocadillos, se dirigió a la cocina y le estampó a la mujer de su vida un beso sonoro en los labios al tiempo que le pasó sus manos abiertas por el trasero; luego, raudo, como una exhalación, se dirigió a la habitación de los niños, quienes se le colgaron del cuello y le arrancaron la promesa de que no dormiría la siesta después de comer, porque deseaban estar cuanto antes en el apartamento de la playa: querían estrenarlo enseguida.
Era un hombre feliz. Acabó de quitarse la ropa en el baño. Meó en el lavabo y se miró en el espejo con una sonrisa abierta. Cuando le llegó el olor de la comida que le preparaba su mujer, sin dudarlo, mientras se ponía un pantalón corto y una camiseta con publicidad de unos grandes almacenes, se consideró afortunado por la esposa que le había tocado, porque gracias a ella, tan ahorradora aunque él no se lo podía explicar, en pocos años, ya tenían la casa pagada y ahora se habían comprado el apartamento, lo que le permitiría los fines de semana pasear por la playa al amanecer y correr chapoteando a la hora del ocaso y tomarse una cerveza en el balconcito escuchando sólo el rumor del mar, tan distinto al ruido ensordecedor de las máquinas de la fábrica. Pero sonó el teléfono y lo cogió para su desgracia, porque en aquel instante se acabó toda la ilusión y el amor que guardaba dentro el pobre hombre.

14 abril, 2010

La espalda del espejo

(Ilustración: Tiziano/Venus con un espejo)


(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 13 de abril de 2010)



No entendía cómo se había podido casar con él. Allí estaba leyendo El Quijote, por enésima vez, y no lograba concentrarse, pues sólo pensaba en lo que se había convertido su vida: al fin una línea de gráfico plana, sin altibajos, como si fuera una monja de clausura, aunque no creía que ninguna monja se tuviera que acostar cada noche con semejante hombre, siempre detrás de otras mujeres.
—Me tengo que ganar el cielo, si el cielo se consigue no habiéndole sido infiel ni con el pensamiento —balbuceaba la pobre mujer.

Allí estaba el hombre. Era capaz de pensar que no la había complacido nunca. No. Jamás. Apenas un detalle de nada, cuando iba al vivero, porque le gustaba mucho la chica que despachaba, y le compraba una planta para que la cuidara muy bien como hacía con los hijos de los dos: tan cariñosa, tan pulcra, tan decorosa, tan madre.
—¡Una santa! ¡Una santa es la pobre! —dijo él.

Federico y Herminia caminaban por el pueblo cogidos de la mano, como siempre, porque nunca se les había visto de otra manera; y la gente pensaba la buena pareja que hacían; lo bien que se llevaban; los tantos años de casados en plena armonía, felizmente casados, como no se cansaban de repetir.


—¡Qué envidia, madre! —dijo una mujer con cara de pena.
—El espejo nunca enseña su espalda, mi hija —replicó la madre.

13 abril, 2010

El amigo que llegó de la oscuridad


(Ilustración: Tiziano/Retrato de Federico II Gonzaga)


(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 16 de marzo de 2010)


Miraba la luna como si no la hubiera visto nunca, y se le escondía a cada instante, furtiva adrede. Cerraba y abría los ojos de vez en cuando. Cientos de pájaros revoloteaban a su alrededor, todos negros, pero no eran mirlos. Un temor profundo se apoderó de él y quiso levantarse, alejarse de aquel lugar que le empezó a parecer maldito, pero no podía, quizás porque su ánimo no le daba para nada más. Entonces decidió acurrucarse allí mismo, esconderse de la luna y de las bandadas de pájaros que iban y venían por decenas, quizás de su vida, hasta que alguien, sigiloso, como llegado de la oscuridad, le posó su mano en el hombro, y aquella mano le pareció humana, pero craso error, no era humana, ni muchísimo menos, sino más excelsa y amistosa y entregada que la de ningún ser humano, porque lo notó enseguida, a ciencia cierta, y no estaba equivocado: su perro, de nombre Bosquimano, quería sacarlo del abatimiento en que se hallaba, y a fe que lo consiguió, como nadie hubiera podido hacerlo, poniéndole con delicadeza y amor la pata encima de su hombro desgajado.

23 febrero, 2010

La barba picante

(Ilustración: El sacrificio de Isaac/Caravaggio)


(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 23 de febrero de 2010)



Sentado en la azotea, mientras escuchaba una y otra vez a su venerado Bruce Springsteen, observaba las evoluciones de una mosca majadera a su alrededor, y pensaba, revivía más bien, su ayer no tan lejano; así, sin dejar de soltar una sonrisa, allí estaba auscultando el seno de su primer amor, acariciando la tez de su madre, riendo a carcajada limpia con sus amigos, birlando una naranja del naranjero, jugando al escondite de las caricias, en fin, abrazando a su mundo feliz. Sin embargo, poco le duró su alegría, porque la mosca intentó entrar en su boca y de un sopapo la dejó estampada a la altura de su barbilla: como siempre la discordia de la vida. Y se dijo: Ni con la memoria te dejan ser feliz. Pero muy pronto se convenció de todo lo contrario, justo cuando su niño llegó, lo abrazó y le dijo: Papá, tu barba picante ha matado una mosca.

24 diciembre, 2009

Felicitación navideña 2009


Fue mirando una a una las huellas de su pasado, sin olvidar las futuras que eran las que le importaban. Vio en todas ellas una flor y una canción, y así fue emparejando a la de un ciclamen con Hotel California de Eagles, un clavel amarillo con Imagine de John Lennon, una gerbera roja con Love me tender de Elvis Presley y una rosa blanca con Everybody Hurts de R. E. M. Y fue en ese momento cuando decidió felicitar la Navidad a sus amigos haciéndole mención a sus juegos de flores y música y palabras.

03 diciembre, 2009

En la esquina

(Ilustración: Los borrachos/Velázquez)


(Escrito para CanariasAhora Radio y leído en su programa "El correíllo" el día 22 de diciembre de 2009)


Desde las primeras horas de la mañana, como siempre, en la esquina, junto al bar, apoyado sobre el hombro derecho y tambaleándose a menudo, su mirada se desparramaba como haciendo círculos concéntricos, aquí y allá, aunque las más de las veces tras la figura de una mujer, de cualquier mujer, a ver si como por ensalmo podía ser la suya, la que fue y le dio hijos y felicidad y amor a destajo durante años hasta que al alcohol pudo más que él. Sin embargo, nunca la encontraba el hombre, aunque infinidad de veces se confundía, y entonces dejaba traslucir ante la de turno una sonrisa babosa, bobalicona y servil; también, en ocasiones, se acercaba a la mujer que creía la suya, se arrodillaba a duras penas, alzaba los brazos como clamando al cielo y al mismísimo Dios y decía: Perdóname, esposa mía, te juro que ya nunca más volveré a beber; pero luego, cuando la realidad se imponía, se derrumbaba una vez más y caía al suelo derrotado, sin resuello aparente para poderse levantar, casi siempre con los pantalones meados.

02 diciembre, 2009

¡Feliz cumpleaños, hijo!

(Foto autora: Margarita Ramírez)


Querido hijo:

En este día tan especial para ti, cuando cumples 23 años, mamá y papá sólo pueden decirte que constituyes lo más hermoso de nuestras vidas, por eso, brindamos por ti y por nosotros: por ti por tu existencia, por nosotros por tu existencia.
No creemos que hayan padres tan orgullosos de un hijo como nosotros, y no por nada, y no por el simple hecho de ser padres, y no porque hayas alcanzado cotas inimaginables en tu trayectoria académica, sino porque como persona eres insuperable, y no lo decimos sólo nosotros, hijo, sino todos aquellos que han tenido la oportunidad de conocerte: gracias por ser tú, como eres, como has querido ser.
Si es una golosina de Dios ser madre o padre, nosotros, desde que naciste aquella madrugada del 2 de diciembre de 1986, no hemos dejado de tener nuestras bocas dulces.
¡Qué suerte, Dios, ser padres de un hijo como tú!
Qué pases un feliz día, mi amor, y que cumplas muchísimos años llevando siempre por bandera tu excelsa personalidad.
Te queremos,